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vijornadas ponenteEntre los días 16 a 18 de febrero se reúnen en Los Negrales 78 personas en las VI Jornadas del Área de Acción Social con el tema: “Compromiso con una ciudadanía intercultural, inclusiva, liberadora y justa”. La sesión de apertura llena de expectativas la noche fresca y luminosa de la sierra madrileña, dejando plateadas la organización y funcionamiento de los días sucesivos.

La jornada del sábado se inicia con la charla marco de Esteban Velázquez Guerra, jesuita, activista social con larga experiencia de trabajo con personas desplazadas, migrantes y refugiadas en El Salvador, Marruecos y España. El ponente afirma, entre otras cosas, la necesaria relación entre la interculturalidad y la justicia social, es decir, mientras no haya justicia social no será posible lograr una ciudadanía intercultural. Mientras exista un control de las culturas no habrá interculturalidad

vijornadas manosEn un mundo en estado de migración, asegura, no existe un organismo internacional que haga efectivo los derechos humanos. Se refiere también a la urgencia de una justicia mundial, de una constitución mundial. Sería necesario democratizar la democracia, internacionalizar la vida. Hace falta el cuidado de la humanidad, la ternura vital, la compasión radical con el mundo.

La vida y la palabra

Después de tan sugerente enmarque, se celebra una “Mesa de experiencias” donde se van expresando compromisos y testimonios concretos relatados con la fuerza persuasiva que da la experiencia vivida. Escuchar en primera persona determinadas acciones, planteamientos y empleo de la vida y el tiempo despertó las mejores energías de la sala y, nos atrevemos a decir, que de alguna manera también despertó “el alma dormida”, en palabras del poeta.

Las personas de esta Área han valorado efusivamente esa pluralidad de experiencias tan nobles y fronterizas algunas, referidas al mundo de las mujeres privadas de libertad y los pisos de apoyo que las reciben, el Proyecto San Ignacio, que dirige su actividad a personas del sector sur y polígono del Guadalquivir, de asentamiento de chabolas, atiende a niños, niñas, mujeres…, pretende brindarles acompañamiento para la inserción en su contexto, a través de una sociedad para la reinserción y el desarrollo social (AID) –

vijornadas mapLa experiencia de participación de la Institución Teresiana en la ONU (ECOSOC) desde InteRed, y el esfuerzo de tener una palabra que decir en este organismo internacional, aportando en el proceso de elaboración del Pacto Global para la protección de las personas migrantes y refugiadas.

Después, tras unas horas de trabajo por grupos en los que se reflexiona sobre la intensa temática de la mañana, la sala del plenario se llena de gestos creativos, de ternura, de manos enlazadas, de danza que expresan de mil formas las palabras “todos”, “nosotras” “nosotros”, “escucha”, “practica la justicia”, “ama la ternura”, “camina humildemente con tu Dios”, “sal del confort…, “me gusta más lo que nos distingue que lo que nos iguala”, “dime cómo ser pan…”

Compromisos compartidos

A continuación las personas que componen el Área de Acción Social manifiestan por escrito el impacto recibido y los compromisos que pretenden adquirir:

  • No hay interculturalidad si no hay justicia social.
  • Todo lo que no es compromiso con la realidad es evasión.
  • Es necesaria la coherencia y el testimonio personal.
  • Nunca el mundo estuvo tan globalizado y con tanta concentración de poder.
  • Lo común nos reconforta, lo distinto nos estimula.
  • Es urgente una espiritualidad política.
  • Es imprescindible un estudio serio para conocer las causas y buscar soluciones posibles.
  • Hay que abordar las causas que generan la injusticia y la desigualdad desde una incidencia política que contribuya a un cambio estructural.
  • La interacción local y global ha de ser simultánea.
  • La interculturalidad requiere cambio social, político y económico y exige una conversión personal.
  • Existe una relación profunda entre mística, acción social y dimensión política.
  • Para construir una ciudadanía intercultural necesitamos:

-Percibir la presencia de Dios desde el servicio en lo cotidiano.
-Caminar humildemente con los otros, especialmente con el pobre, que además es distinto.vijornadas people
-Proponer acciones encaminadas a transformar las estructuras globales injustas.

  • Hay que democratizar la democracia. Hacer valer los derechos humanos. Para ello será importante dialogar con otros grupos y participar en distintas plataformas.
  • Queremos una lógica femenina en la vida social, política y eclesial.
  • Es urgente una cultura del cuidado con las actitudes de ternura, caricia, amabilidad, convivencialidad y compasión radical con el mundo. Despojo voluntario personal y real, salir de uno mismo para cuidar al orto, a la otra.

Nos preguntamos después qué nos limita para salir a la calle, “pasearnos a cuerpo” y unirnos más habitualmente a otros grupos que manifiestan sus propuestas y denuncias, que son las nuestras, y reconocemos que:

  • Hay que dejar las zonas de confort.
  • Eliminar el temor a la imagen social que podemos mostrar.
  • Hay que dejarse afectar por el tema que se defiende.

Se subraya la necesidad de trabajar por la defensa de los derechos de las mujeres, y formular propuestas educativas en los contextos en los que se trabaja.

En cuanto a las oportunidades para construir una ciudadanía inclusiva, se concluye que hay que aprovechar las fortalezas u oportunidades de las que disponemos, son muchas y se mencionan:

En la Institución Teresiana tenemos muchas capacidades, nos preguntamos cómo podemos articular esa riqueza. La IT cuenta con InteRed y con personas expertas en abrir camino. Una gran oportunidad en nuestro caso, es el campo educativo. Una fuerza grande es la fe. El seguimiento y ejemplo de Jesús, su testimonio. Nuestra gran fortaleza son ellos, los que sufren. Ellos nos tocan el corazón y nos urgen al amor.

Por la noche, fiesta, “Noticias de Telediario especial”, y tiempo de compartir productos de las distintos puntos de origen de las personas del grupo.

vijornadas salaBuenas prácticas

La última mañana se dedica a un relato de buenas experiencias de compromiso e implicación:

La Plataforma de apoyo a los refugiados, de León, muestra dos realizaciones culturales: la edición del libro: Cuentos por vidas, y la obra de teatro: "Si nos pasara a nosotros".

En Barcelona, la Fundació-Viarany, Acció cultural i educativa, que engloba el Centre Passatge, el Centre Convivim y el Centre Obert. Actividades culturales, orientación laboral, aprendizaje de castellano y catalán; acompañamiento y socialización. Respuesta a las necesidades de niños y niñas en situación de vulnerabilidad o riesgo.

El Proyecto Rajab, de Jaén. “Círculos de silencio” para defender las situaciones de personas emigrantes. Denunciar el silencio, los muros. Rajab es un lugar de encuentro donde las personas se sienten seguras, se dice. Nos mueve la esperanza por encima de las dificultades.

Centro Alfalar, en Oviedo. Taller de idiomas y cultura española para personas migrantes. Ofrecer una formación integral y un espacio de acogida. Apoyo lingüístico y relacional.

Y en todas las experiencias se repiten las palabras: acompañar, apoyar, impulsar…

Se dedica un tiempo a la Memoria y a la lectura del Relato de la experiencia, disposición y manifestaciones que surgieron estos días.

Finalmente, Esteban Velázquez hace una recomendación entusiasmante: "Si hacéis un camino hacia esa ciudadanía que parta de una experiencia relajada, amigable… no caigamos en un militarismo férreo. Esto no es solo fruto del esfuerzo, sino de la fuerza de la oración. Es necesaria una mística profunda. Importa sembrar, no recoger frutos. Como hijos e hijas de un Señor que nos abraza en la debilidad".

Marisa Rodríguez.
Madrid, 26 de febrero.