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Al estilo de los primeros cristianos

fresco-paleocristianoSan Pedro Poveda promovió un amplio movimiento de espiritualidad seglar cuyo centro está hoy constituido por la Institución Teresiana la asociación de laicos por él fundada.

Dentro de la obra de Poveda, la referencia a los primeros cristianos recoge uno de los aspectos fundamentales de su pensamiento: la idea de volver al cristianismo originario, que estaba tan próximo y tan convencido del mensaje de la Encarnación: que Jesús, el Hijo de Dios, asume todo lo humano cuando nace de María en Belén.

El fundador de la Institución Teresiana pone el acento en la vocación arrolladora de los hombres y mujeres de la primitiva Iglesia porque fueron capaces de cambiar la Historia con el testimonio de una fe vivida en lo cotidiano, inmersos en las realidades terrenas de las que formaban parte. Poveda creyó en la fuerza de un cristianismo vivido así, en la entraña del mundo, hecho aliento, levadura, sal. Creyó en la fuerza de la fraternidad, de la tolerancia, de la mansedumbre, de la humildad.

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Volver los ojos a María, invitación a la confianza

mirada tiernaLas diversas y duras situaciones de dolor e injusticia que atraviesan la vida de nuestros pueblos, van minando día a día la confianza. El otro, el distinto, se convierte en una amenaza; muchas veces ya no sabemos a quién creer; no sabemos si habrá un mañana. Como creyentes, en este momento particularmente convulsionado de nuestra historia, hemos sido invitados a vivir “desde la confianza, la ternura y la misericordia.”

Hoy queremos volver los ojos a la experiencia de María, acogiendo la invitación a entrar en sintonía con la aventura espiritual que fue su vida. Mirar su experiencia nos lleva a adentrarnos en “la confianza como aventura espiritual”. Una aventura que nos hace ir más allá de nuestro propio límite, que convierte “nuestro futuro en un proyecto que moviliza nuestro presente”.

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Vivir desde el ser

rosarojaUn vivir serio, una ecuanimidad espontánea, fruto del orden en que está todo nuestro ser.

Sin que nada nos escandalice ni tengamos tan equivocado concepto del mundo que choquemos constantemente con él y resultemos espíritus asustadizos, enojosos y enojados con todos.

Engaños que sufrimos: creer que es más agradable a Dios la intransigencia, que la tolerancia prudente; creer que es más eficaz el rigor que la benevolencia; creer que es celo lo que es amor propio.

Todas las cosas ejecutadas por  la criatura humana tienen quiebras, tú prefiere las que se originan de ser bondadoso, sencillo, humilde y abnegado, a las que surgen del exceso de justicia, de rectitud e intransigencia.

San Pedro Poveda, publicado en Vivir como los primeros cristianos, páginas 63-64

Valores de la 'pedagogía povedana'

 poveda posterCada alumno encierra un tesoro.

Poveda propone una pedagogía para tiempos de emergencia que hunde sus raíces en una visión cristiana de la vida, de las personas, de los grupos y comunidades. Sus valores nos sirven de referencia ante los desafíos del momento actual:

- Cada persona guarda en su interior cualidades que los educadores podemos ayudar a que afloren si ponemos las condiciones necesarias para ello: en cada alumno hay “verdaderos tesoros" y “ha de procurarse que cada discípulo dé de sí todo lo bueno que pueda dar”.

- “Para educar, hay que conocer a la persona que se educa; sin este conocimiento, los medios más excelentes serán infructuosos”.

- “Cada persona tiene un resorte, que siempre que se toca da resultado, un recuerdo, que cuando se evoca produce efecto, y hasta una actitud, que cuando se adopta produce reacción. ¿Habéis utilizado todos estos recursos?”.

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Lo humano, lleno de Dios

ruedasancrisVida humana verdadera

Yo quiero, sí, vidas humanas (...) pero como entiendo que esas vidas no podrán ser cual las deseamos si no son vidas de Dios, pretendo comenzar por henchir de Dios a los que han de vivir una verdadera vida humana; por consagrar a Dios a los miembros de la familia en que ha de imperar ese verdadero humanismo. (...)

Dios se inclina hacia el hombre; el hombre propende hacia Dios; la humanidad fue tomada por el Hijo de Dios -Dios como el Padre- para no dejarla jamás, y esa humanidad adorable, en la persona divina fue elevada a su mayor perfección. Lo humano perfeccionado y divinizado, porque fue henchido de Dios. 

La Encarnación bien entendida, la persona de Cristo, su naturaleza y su vida dan, para quien lo entiende, la norma segura para llegar a ser santo, con la santidad más verdadera, siendo al propio tiempo humano, con el humanismo verdad.

San Pedro Poveda (1916), Publicado en Amigos fuertes de Dios, página 94.